Relacionarnos con nuestro cuerpo
La expresión del cuerpo es parte de nuestra voz. Nos habla continuamente a través de movimientos físicos, más o menos sutiles, sensaciones, calor, picor, cosquillas, calambres, tensión, contracturas, dolor, etc.
¿Te has planteado alguna vez como te relacionas con tu cuerpo? ¿Cuánto lo escuchas y cuánto le das lo que requiere?
Habitualmente no estamos lo suficientemente presentes en nuestro cuerpo, vivimos “en la cabeza”, ajenos a lo que él nos comunica. Lo atendemos, en el mejor de los casos, lo alimentamos, lo vestimos, cubrimos sus necesidades de supervivencia. Pero ¿has pensado sobre tu percepción de tu cuerpo?
Cuando nos miramos en un espejo, ¿que emerge para ti? Para la mayoría de nosotros, emergen juicios, sobre la forma, sobre el tamaño, sobre su funcionamiento. También emergen emociones, muchas veces incómodas, disgusto, desprecio, desconexión, evitación, etc.
Imagina por un momento que quien ves en el espejo es otra persona, alguien querido para ti, y que está escuchando todos esos juicios y esas emociones. ¿Cómo sería para ella, cómo lo recibiría y cómo respondería? Y aún más allá, si fuera otra persona, ¿no harías el esfuerzo de mirarla con mejores ojos, de comprenderla, de intentar ver más allá?
¿Cómo sería si empezáramos a mirarnos a nosotros mismos con el respeto, la dignidad y el cuidado con el que nos esforzamos en tratar a quienes queremos?
Aquiétate y comienza a escuchar a tu cuerpo de otra de otra manera. Permítele que te muestre donde tu mente se contrae. Cuando sientas una incomodidad, observa tus pensamientos. Pregúntate, ¿qué me está mostrando esta sensación? ¿Qué hay detrás de este malestar? ¿lo puedo cambiar? Y escucha, permanece abierto a recibir la información energética disponible para ti.
Escuchar al cuerpo es una habilidad que se entrena. No lo hagas cognitivo. Solo permítete estar abierto a escucharlo. A medida que te entrenes, recibirás un montón de regalos y conectarás con una mayor gratitud hacia él. Recuerda que vives en el cuerpo. Requieres de él para fisicalizar cualquier creación. ¿Qué tal si tu relación con “tu socio” pasa de ser un espacio de juicios, críticas y abuso, a convertirse en una relación expansiva, cómoda, confiable y amable? ¿Cuánto transformaría esto tu realidad?