¿Entendemos realmente la importancia del Perdón?
Desde la mirada sistémica, el Perdón se considera como un acto de dudosa eficacia, entendiéndolo según lo que se nos ha explicado tradicionalmente desde el sistema social al que pertenecemos. Desde ahí se convierte en un “asunto delicado” en cuanto el que perdona, se sitúa internamente como inocente y también como “grande” con respecto al perdonado, que se asume culpable e inferior moralmente.
Sin embargo, si ampliamos la mirada más allá de la esfera de lo sistémico, nuestra percepción puede cambiar radicalmente.
Ampliando nuestra mirada, más allá de lo sistémico, el Perdón se convierte en liberación. Y no se trata de liberar al otro, sino de liberarse uno mismo. Liberarse del resentimiento.
Resentimiento es eso que sentimos cuando quedamos enganchados en algo que percibimos como daño u ofensa. Re.Sentir una y otra vez las mismas emociones que experimentamos en aquel momento, aunque hayan pasado un montón de años. Cada vez que el suceso regresa a nuestra mente, se disparan de forma reactiva las mismas sensaciones y emociones, resentimos una y otra vez. Nos sentimos muy lejos de estar en paz.
Y ese es un proceso que sucede dentro de nosotros, no tiene nada que ver con el otro. De hecho, no tenemos ni idea de lo que sucede en el interior del otro, y eso no cambia lo que sentimos.
Desde esta perspectiva, el Perdón se convierte en un movimiento interno, de uno hacia uno mismo. Perdonar es soltar, facilitar el desenganche. Recuperar la energía que dejamos en ese proceso de repetición, juicio y sufrimiento. Y dejar al otro con lo suyo, renunciando al juicio.
Y ¿cómo lo hacemos? Eligiendo la paz.
Perdonar es donar una y otra vez, entregar una y otra vez, las necesarias hasta que la paz se reinstale en nosotros. Y es una entrega al Espíritu, al Universo, al Todo, da igual como tu lo llames, a esa metaconciencia. A esa parte de nosotros en comunión con lo divino, mucho más allá de la mente y del drama emocional, desde la elección consciente de restablecer la paz en nuestro corazón. Es decir “lo suelto” una y otra vez, cada vez que regrese a tu consciencia. Lo suelto. Y elijo la paz.
Patri
marzo 8, 2021Eres maravillosa